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Gloria a Dios en las alturas....
Desde las fiestas callejeras de la infancia con farolillos y pinatas, con bailes de los pajaritos y mascaras grotescas, hasta las fiestas de la cancion del verano y las minifaldas con botas de tacon, han pasado muchas otras. Muchas comidas, cenas, meriendas, con los amigos, los colegas del trabajo, los amigotes, los conocidos, los amigos de..., la familia, la familia de..., los fuegos de campamento, los cumples, las juergas de noche, las tapas, las canas, las copas, las parrilladas, las paellas, las fiestas de piscina o de playa en casa de algun amigo de recursos y, como no, las fiestas de pelis y pizzas. Todas estas fiestas, cada una en su estilo y momento, alimentan el bagage de saraos varios que acumulamos con dos fines bien distintos y definidos. Uno, el de contale alguno de ellos a nuestros hijos y nietos para que vean que bien nos lo pasabamos de jovenes, sin necesidad de cometer ningun exceso vergonzoso, y otro, el de enterrar en la bolsa oscura y sin fondo del no-recuerdo la mayoria, cual nuestras abuelas omitian los magreos en la sombra de un callejon, y, sus madres, las huidas nocturnas a dar de comer a las palomas.
Mirando hacia abajo, desde un yo incorporeo y elevado que se considera juez, aunque no parte, sobre todas las fiestas de mi pasado, veo algun que otro patron periodico alrededor de ciertos acontecimientos periodicos tambien, y siempre, una unica preferencia recurrente, la fiesta diurna.
Todo empezo en mis dias adolescentes, siempre acompanados por el desden hacia la risa y la farandula, el aburrimiento ante el bullicio y el desprecio mas absoluto por la diversion superflua. En aquellos entonces, cada fiesta y cada evento social o familiar, aparecia en mi placida vida de dotada adolescente, a recordarme todo cuanto, por mucho que estudiara, no entendia. Que le veran a esto de salir por las noches? Y porque estaran tan felices? Y que necesidad tendran de agolparse en un sitio tan pequeno? Y porque mi ropa no es como la suya? Fruto de una educacion...diferente, supongo, mis amigas tenian un gusto por lo femenino y lo que era “moda” que a mi me era desconocido. El saberse diferente en la adolescencia puede ser considerado una virtud, si si si, claro, eso es lo que le dire a mi descendencia, si existiera, pero la pura verdad, es que es la peor epoca en la vida de mucha gente, entre la que me incluyo. No tener los vaqueros de la marca que uno quiere, o no ir al colegio que uno desea, puede parecer futil en los ojos del “ya no adolescente”, pero lo cierto, es que la infelicidad acumulada en la adolescencia puede traer nefastas consecuencias en la vida de uno. En mi caso, puedo decir que ahora soy mejor gracias a ello, pero igualmente podria haberme cortado las venas o acabado enganchada a la heroina. Los procesos de auntodestruccion son muchos y variados, por el motivo que sea, quiero pensar que mi inteligencia, mi camino de autodestruccion no fue de los peores externamente (debe ser por eso de que me educaron para no llamar la atencion), pero los comprendo todos, los mios y los de los demas, los entiendo y se que, a nuestra manera, cada uno libera su exceso de infelicidad por donde y como puede. La pena es pasar por ello sin darse cuenta, mi alegria, es la realizacion del propio yo que derivo de ello.
Pues bien, ni juergueaba ni era feliz. Y no me cansaba de escuchar lo muy muchisimo feliz que seria si juerguease con el resto de los adolescentes consetidos de camisa azul y pantalon tejano. Entonces empezaros los cambios, el contemplar a lor pijos borrachos, ya no como una consecuencia de la corrupta sociedad moderna y la falta de valores establecidos, el desinteres por lo politico y el futuro de la estabilidad internacinal y el cultivo del conocimiento, sino como el elemento gracioso en el que una se sumergia fin de semana si y fin de semana tambien. En el fondo, no esta tan mal, son graciosos ellos, incluso cuando pierden su dignidad por un polvo de fin de semana. Y en algun momento, lo que era desechable se convierte en normal, y la gente intelectualmente futil, de alguna forma, es tu objeto de estudio, ahi debe estar la felicidad, pues ellos parecen tan felices. Y entonces vinieron los fines de semana sin dormir y los domingos de sofa, y se acabaron los desayunos tempraneros del sabado y vinieron....los momentos de risas sociales, el descubrir que no cuesta tanto sonreir y reirse sin motivo real, que, al fin y al cabo, es una mueca que se puede conjurar y que aparece solicita.
Pero siempre hay un adios, un hasta la vista, y al regreso a uno mismo que supone esa marcha. Tambien regresan los sabados de lectura, las sesiones matinales, el pelo rizado y las zapatillas de deporte, y las conversaciones sobre la necesaria existencia de los numeros complejos, y las discusiones sobre las posibles implicaciones de los cambios de bases sobre nuestra concepcion del mundo y nuestras percepciones...y los interminables cafes sobre aquel parrafo de Confucio, y los ultimos descubrimientos sobre el origen del hombre...y del relativismo de la cuantica...
Y de repente, un dia, mirando las fotos de una fiesta, mirando las sonrisas naturales, la ternura en las miradas, las conversaciones reciprocas, las conjeturas y las certezas compartidas y enfrentadas, las tazas de cafe incombustibles y las risas relajadas que viajan de dentro a fuera y no viceversa. Asi, como si tal cosa, se ve uno feliz. Despues de tantas idas y venidas a este punto recurrente, a este estado otras veces metaestable y no siempre placentero, uno se da cuenta que tal vez era necesario ir para poder volver, aprender alla, para descansar aqui. Y uno sabe, en ese momento, mirando esas fotos...que los que no tienen una conversacion interesante, es porque no saben; los que no tienen un opinion, es porque no se cuestionan; los que no creen en la realizacion personal, es que nunca tuvieron el valor de preguntarse a si mismos lo que realmente querian; los que no soportan las preguntas, es porque no tienen respuestas; que los que se aburren frente a los misterios de la vida, es que no son capaces de entenderlos; que los que no son sensibles al dolor ajeno, es que nunca sintieron.
Que la vida es corta para desperdiciarla en los que no saben apreciarla, que los momentos felices solo debemos compartirlos con la gente a la que apreciamos y nos aprecia y que si las respuestas a tus dilemas las encuentras en un sabado noche, es que debes subir el liston de tus inquietudes.
Natalia.

