Mirar hacia adelante...
Cerró poco a poco el libro rojo lleno de palabras irreconocibles. Cuántos de esos pensamientos parecen vanos ahora, cuántas frases malsonantes y mal escritas, y, sobre todo, cuanta energía desperdiciada alrededor de ideas o sentimientos que se revelaron inútiles. Sus ojos se deslizaban rápidamente por las líneas manchadas, deteniéndose de vez en cuando en frases exclamativas de colores varios, esas que se apuntan para no olvidar nunca y que apenas se recuerdan un par de minutos.-Mira hacia adelante, siempre hacia adelante-pensó que estaba harta de tener que forzarse a mirar hacia adelante, le daba rabia no haber aprendido ya la lección. Se dice que el pasado se ha de mirar desde la distancia, con paz, con aceptación y amor, que no se ha de olvidar, sino recordar con desapego. Pensó que nunca sería capaz de olvidarle, y, sin embargo, no tenía opción, puesto que no cabía albergar esperanzas.
-Déjale ir, deséale lo mejor-se dijo a sí misma y, mientras la tapa del Diario Rojo recorría violentamente el último tramo hasta colisionar con el montón de papel emborronado, vió escaparse por la ventana sus últimos anhelos, sus últimas obsesiones, sus últimas esperanzas. La nube ennegrecida de rencores acumulados, de exclamaciones y reproches se dirigió a la calle, escaló la pared del edificio de enfrente y se perdió en el cielo nublado y oscuro que había venido a solidarizarse con su pena.
Sonó el teléfono, pero, por primera vez en años, no miró el identificador de llamadas con esperanza, pues tenía la certeza de quién no era, y, también por primera vez en años, sonrió y pensó-Mejor así-.
Natalia

1 Comments:
Esto es hermoso y usted tocó mi corazón. Usted tiene un regalo.
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